
El bosque de la Rodoreda
Tropiezo con un hombre que no para de tomar fotografías a los objetos, las cartelas, a los escritos y los paneles donde hay frases de la escritora, a las estatuas y los cuadros, a los resto...
Tropiezo con un hombre que no para de tomar fotografías a los objetos, las cartelas, a los escritos y los paneles donde hay frases de la escritora, a las estatuas y los cuadros, a los restos vegetales. Estamos en el inicio de la exposición 'Rodoreda, un bosc', en el CCCB, comisariada por Neus Penalba. Lo hace con tanto alarde, con tanta dedicación, con entusiasmo tal, que parece exactamente como si pidiera al visitante que se interesara por aquella obsesión. De hecho, es él mismo quien empieza el diálogo: "Mejor que os lo toméis con calma", dice, "porque esta es una exposición que no se puede ver una sola vez; ya es la tercera vez que vengo, yo". Nos explica lo que, a su juicio, es el procedimiento adecuado para entrar en ella: dejarte llevar a través del recorrido que imita la estructura de un árbol, con las raíces, el tronco, las ramas y las hojas. Lo vuelvo a ver a menudo, en ese camino tortuoso y enigmático de la Rodoreda, y sigue con su afán compilador: fotos y más fotos. Me lo imagino en casa, solo, repasando los cientos de instantes que ha estado acumulando.