
Duki, un generoso diablo con las llaves del Sant Jordi
Si Barcelona se ha convertido en una comodÃsima segunda residencia para esa gran familia de artistas argentinos de nueva generación es, en gran parte, porque Duki repartiÃ...
Si Barcelona se ha convertido en una comodÃsima segunda residencia para esa gran familia de artistas argentinos de nueva generación es, en gran parte, porque Duki repartió copias de las llaves. Ese papel de sereno le pertenece, pues, a este rapero de nombre impreso Mauro Ezequiel Lombardo (29 años), como justo abanderado de su paÃs a través de una leyenda construida y ganada en las plazas de Buenos Aires. La excusa que le traÃa anoche al Palau Sant Jordi, abarrotado, claro, era su discontinuo último disco, Ameri’, que aprovechó para repasar en un primer bloque de un concierto que empezó tan encendido como el escenario, constante en las llamaradas, a raÃz de Nueva era’, tema que hizo que el suelo quemara y fuera imposible mantener los dos pies en el pavimento.