
Vivir a la sombra de Jayne Mansfield, la actriz que murió atrapada en el cliché de "rubia tonta"
Mariska Hargitay tenía tres años cuando su madre, Jayne Mansfield, murió en un accidente de tráfico, en la madrugada del 29 de junio de 1967, a los 34. ...
Mariska Hargitay tenía tres años cuando su madre, Jayne Mansfield, murió en un accidente de tráfico, en la madrugada del 29 de junio de 1967, a los 34. La niña estaba dormida en la parte trasera de aquel Buick Electra junto a sus hermanos Mickey Jr. y Zoltan cuando el coche chocó contra un camión que rociaba insecticida en la carretera; ellos tres solo sufrieron heridas leves a causa del impacto, que acabó también con las vidas de otros dos adultos -el conductor y un abogado llamado Sam Brody, por entonces novio de Mansfield- y con la de un chihuahua. A varios metros de distancia del lugar del siniestro apareció la peluca de la actriz, lo que contribuyó a difundir el rumor de que había sido decapitada. Durante mucho tiempo, la zigzagueante cicatriz que decora su cabeza a causa del suceso fue el recuerdo más vívido que Hargitay tenía de una mujer de la que no sabía mucho más que lo que el imaginario colectivo decía de ella: que fue un popular símbolo sexual en los años 50 y principios de los 60 gracias a su su voluptuosa figura y su don para la autopromoción, que fue portada de Playboy’ en 1955, y que su vida privada siempre generó más atención mediática que sus películas.